Discernir, una necesidad
"Examínenlo todo y quédense con lo bueno, eviten toda forma de mal" - 1 Tes 5, 21-22
La vida en general está lleno de decisones, que puede comprender desde más simple a lo complejo como tomar un vaso de agua o una gaseosa, hasta decidir que hacer con nuestra vida, oportunidades que todo ser humano está obligado a experimentar. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Qué es discernir? ¿es una necesidad?, por lo tanto debemos comenzar respondiendo las interrogantes desde nuestro entender y comprender. Discernir es todo modo de escoger, elegir, seleccionar, separar y distinguir; es una cualidad innata de un proceso en evolución que va a la par del hombre. Ahora podemos decir que el discernimiento es la capacidad de distinguir lo real y lo irreal, entre lo que es efímero y pasajero y lo que es permanente y estable.
Entonces debemos ir comprendiendo que el discernir comienza desde un sentido amplio englobando la naturaleza humana de como piensa y actua frente a situaciones de menor a mayor envergadura, esto nos lleva a estar en búsqueda de la verdad, de experimentar lo amplio e ir a situaciones en concreto, eso es experimentar en la vida.
Podemos entonces afirmar que es una necesidad humana, porque siempre estamos en la dinámica de toma de decisiones como lo dicho anteriormente, es decir que el hombre siempre busca respuestas profundas al sentido de su vida. El discernir nos debe llevar a ser conscientes de nuestra propia libertad y existencia.
Nuestra libertad como ser humano es una posibilidad que podemos conquistarla y practicarla de manera que nuestras vidas van alcanzando una plenitud de autenticidad. Antes de proseguir podemos decir que ese misterio único del hombre puede mezclarse y confundirse en lo inconsciente con lo consciente e imponer maneras de actuar del sujeto, ser libres es la manera que nos lleva a ser auténticos. La libertad, voluntad e inteligencia, se dan en la humanidad como posibilidad de crear y recrearse a si mismos.
¿Qué nos motiva? al buscar respuestas de nuestras motivaciones nos topamos que la afectividad tiene que ver mucho con el discernimiento, afectando nuestras decisiones, unas pueden ayudar y otras no. Ignacio de Loyola nos recomienda que debemos ordenarnos internamente primero para dar una respuesta lúcida y consciente, si vamos sumergiéndonos en nuestro interior nos toparemos que la fuente principal es el amor puro y auténtico, que nos conducirá por caminos adecuados en nuestras relaciones interpersonales encauzando nuestras propias emociones.
Pedro Villalobos
Comunidad CVX Francisco


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