Misericordia Hoy y Justicia
"Misericordiosos en acción", lema escogido por el Mes Ignaciano, algo que se escucha poco y no tan practicado, a nuestro entender misericordia es compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenas, hacer ese dolor como si fuera nuestro, entonces ponerlo en acción a la par de sentir, ¿y esto nos acercaría al otro y ayudaría a comprender y actuar de una manera más humana?, creo que en mi experiencia es la mejor manera de humanizarnos en cada momento y ser sensibles a lo que pasa a nuestro alrededor.
Parte de ser misericordiosos es tener un conocimiento interno de nuestro ser, osea debemos ordenarnos internamente para dar lo mejor y ser hombres y mujeres para los demás, es tambien aceptarse tal como somos, ahí está el secreto pues sino nos aceptamos, ¿como vamos a aceptar a los demás?, por eso la espiritualidad ignaciana pone énfasis en el conocimiento interno de la persona, donde se puede actuar y conocer con libertad, uno es siendo comunidad, otro es llevar una vida ordenada e íntegra en el aspecto razon-y sentir, lo abstracto-práctico que nos lleva a una vida sencilla y no conformista.
¿Podemos ser misericordiosos en la actualidad?, pues todos los días vemos noticias en la televisión, internet, nada alentadoras como asesinatos, maltratos de mujeres y niños, violaciones, corrupción, contaminacion de nuestra casa común. Con todo esto ¿Podemos lograrlo?¿ser misericordiosos?, saldrán muchas interrogantes que al inicio no son nada alentadoras, pero si seguimos profundizando en la escencia del encuentro de Dios y el ser humano donde estaremos atentos a la novedad de ese inmenso amor para con nosotros, como lo podemos ver en la parábola mal llamada "El hijo pródigo" que debería ser "la parábola del Padre bueno" Lucas 15, 11-32, nos muestra ese amor incondicional de padre-madre hacia un hijo. Nosotros debemos actuar en medio de la indiferencia que aleja y nos quita lo humano que somos, como sentir el dolor ajeno incapaces de alzar la voz ante la injusticia que maltrata y nos quita la vida.
Durante mucho tiempo estamos caminando como zombies que atacamos con el objetivo inconsciente de satisfacernos en nuestros apetitos egoistas, de una competencia que debe ayudar al otro alcanzar sus propias metas pero no es así, nuestro proceder es más bien el ganar a cualquier costo para llegar al ansiado trofeo atropeyando hasta nuestra propia humanidad, algo impregnado en la cultura de occidente, llamado capitalismo, neo-liberalismo, economía de mercado donde gana uno y el otro pierde. Y seguimos con muchas interrogantes de cambios, entonces es hora de reaccionar y decirnos ¡puedo cambiar! ¡ser mejor en todo!, ayudar a mejorar el ambiente donde me muevo osea mi casa, parroquia, centros de estudios, ambiente laboral, barrio, comunidad, etc, pidiendo incansablemente como lo hizo ese amigo, que cuando llegó una visita pero nó tenía nada que ofrecerle, pues enseguida recurrió al amigo a pedirle tres panes que lo prestara, al principio lo negó, pero el insistía y por cansancio lo dió, Lucas 11, 5-13, asi debemos pedir y actuar con insitencia ante cualquier adversidad.
Entonces nos preguntamos ¿donde entra la Justicia?, si miramos, escuchamos y leemos lo escrito en los anteriores párrafos, sería condenar todo lo que oprime al hombre y a la misma tierra, tendríamos muchos condenados. Pero este no es el objetivo, hacer justicia es dar equilibrio a las cosas, cambiar paradigmas, dando lugar aun desarrollo sostenible en ámbitos como en lo laboral, ecología, juventud, agricultura y muchos más que si logramos estaríamos ante una revolución no solo ideológica más bien práctica en un estilo de vida que alcanzaria nuevos estándares, nuevas formas de pensamiento, nuevos retos de progreso y desarrollo humano-técnico, tecnología-naturaleza, etc., y tambien nuevas formas de comportamientos de una sociedad desarrollada.
Misericordia y Justicia no se contraponen más bien caminan a la par, donde ponemos amor a lo que hacemos tambien practicamos la justicia, le da sentido a la misma vida siendo parte en la construcción de un mundo mejor, aprovechando y despertando el verdadero propósito del ser humano que es administrar con amor, justicia, misericordia este mundo que como el Papa Francisco nos dice es nuestra casa común.
Atentamente,
Pedro Villalobos

0 comentarios: